Hubo una época en que la garnacha era una de las uvas más extendidas en España y en el mundo, pero llegaron malos tiempo para ella quedó relegada a un segundo plano. Hoy en día
ha recuperado el protagonismo gracias a viticultores que han visto en ella otra vez el brillo que tuvo en otra época, empezando a elaborar
vinos garnacha casi de culto, 100% monovarietales de Garnacha.
Originaria de Aragón, esta variedad frutal y de taninos suaves, se ha extendido por medio mundo, siendo imprescindible en el sur de Ródano francés, Italia y llegando hasta Australia y Estados Unidos. Su plenitud fue desde mitad del siglo XIX a principios de XX.
Después llego el tempranillo y, en zonas como La Rioja se arrancaron miles de hectáreas de Garnacha. Pero algunas resistieron y ahora son cepas centenarias que dan vinos excelentes y con mucha personalidad.
Hoy en día es la segunda uva más plantada en España y unas de las más extendidas en el mundo. Es la reina indiscutible de Denominaciones de Origen como Campo de Borja o Calatayud, pero también es cultivada con mucho mimo en Montsant, Cataluña, Terra Alta y Priorat. En Navarra son famosos sus rosados de garnacha y en La Rioja poco a poco va recuperando su espacio y cada vez son más los “garnachistas”.
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